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Junio del 2008

LA LEYENDA DE ROSELINDE (Tercera parte)

30 de Junio, 2008, 16:40

Damián dio un portazo al salir de los aposentos del rey. De nuevo la misma discusión. El joven se sentía atado y agobiado por las obligaciones de ser príncipe. De nuevo su padre le insistía en que debía buscar esposa, ya que una de las obligaciones del rey era proporcionar un heredero que continuara con la dinastía.

Damián se sentía demasiado joven para ataduras. Disfrutaba de la vida palaciega con todas aquellas bellas damas que le satisfacían en todos sus caprichos. El ultimatum de su padre no le gustó en absoluto. El rey había concertado una visita al castillo del Conde de Roselinde, uno de los súbditos más leales y amigo personal de su padre, para conocer a la hija de éste.

El joven príncipe no quiso ni oir hablar del tema. Cogió algunas pertenencias montó en su caballo y comenzó a cabalgar sin rumbo. Había oído hablar de las mujeres de Roselinde. La esposa del Conde, decían que era de una belleza tal que embrujaba a los hombres con su mirada. Y también corrían rumores de que tenía conocimientos de artes prohibidas de hechizos y brujería.

También había oído que la hija era exactamente igual que la madre, por belleza y por conocedora de las paganas hechicerías. Tiró de la rienda de la derecha y cambió el rumbo de su caballo hacia el norte, donde se encontraban las tierras de Roselinde. Echaría un vistazo. Nunca se sabe...

LA LEYENDA DE ROSELINDE (Segunda parte)

27 de Junio, 2008, 12:40

La niña apreció que le acompañara aquel apuesto caballero que había salido de la nada. Había mucho hombres nobles que se comportaban bien con una mujer, pero seguía siendo muy peligroso para una mujer aventurarse sola por aquellos parajes. Por eso llevaba la ballesta.

El caballero le contó su triste historia, la de un hijo de noble que no pudo heredar el nombre de su padre por no ser el primogénito y que no quiso tomar los votos, por lo que decidió vagabundear por el reino en busca de aventurar que le forjaran una fama y el honor de ganarse una tierra propia. La niña le escuchaba absorta mientras caminaban plácidamente por el camino que llevaba al castillo.

Consiguió arrancarle su nombre de pila; Román. El se despidió cuando se divisó gente que venía del castillo en busca de la hija del Conde. Ella no quería que se fuera, pero nada podía atar al caballero.

- ¿Y si necesito de vuestra ayuda, don Román?.- Preguntó ella con los ojos tiernos.

- Acudiré en vuestra ayuda, bella Ana.

- ¿Cómo vais a saber cuándo os necesito?.

- Me quedaré cerca de vos y os vigilaré día y noche.- El joven moreno besó la suave mano de aquella gentil dama y montó su negro corcel.

La niña corrió hacia el castillo. Su ama y dos criados habían salido en su busca. Ana pensó que el príncipe ya habría llegado, pero su ama le comunicó que sólo había llegado un emisario del rey, pidiendo disculpas y postponiendo la visita a la semana siguiente.

Ana respiró aliviada. Tendría una semana más de paz. Poca gracia le hacía comprometerse con un desconocido, por muy príncipe heredero que fuera éste. Además, aquel joven caballero era tan apuesto y educado...

La niña se dio la vuelta por si pudiera ver la silueta del joven, pero no vio nada. ¿Sería verdad lo que dijo? ¿Estaría vigilándola sin que ella lo supiera?. Un cosquilleo le recorrió todo el cuerpo y empezó a sentir algo que hasta entonces no había sentido. Pronto descubriría que aquello que sentía era pasión.

JUST HOLD ME

26 de Junio, 2008, 18:03

Por @ 26 de Junio, 2008, 18:03 en + CANCIONES

"Comfortable as I am, 
I need your reassurance 
Comfortable as you are, 
You count the days 
But if I wanted silence I would whisper 
If I wanted loneliness I´d choose to go 
If I liked rejection I´d audition 
And if I didn´t love you, you would know 
 
So why can´t you just hold me, 
how come it´s so hard? 
Do you like to see me broken? 
Why do I still care? 
 
You say you see the light now 
at the end of this narrow hall 
I wish it didn´t matter 
I wish I didn´t give you all 
 
But if I wanted silence I would whisper 
If I wanted loneliness I´d choose o go 
If I liked rejection I´d audition 
And if I didn´t love you, you would know 
 
So why can´t you just hold me 
How come it´s so hard? 
Do you like to see me broken? 
Why do I still care? 
 
Poor little misunderstood baby 
No one likes a sad face 
But I can´t remember life without him 
I think I did have good days 
I´m sure I did have good days...

Why..."

María Mena.

Qué horrible parece cuando se acaba.

LA LEYENDA DE ROSELINDE (Primera parte)

25 de Junio, 2008, 18:08

Ana Maríe observó su imagen en el riachuelo. Su larga melena negra y rizada caía sobre sus hombre y tocaba el agua con las puntas. Los pececillos escaparon al notar las vibraciones de los cabellos sobre el agua. Tendría que ir a casa para mesarse los cabellos, tal vez recogérselos y ponerse otro vestido, mas apropiado para una recepción, pero no le apetecía marcharse de allí. La mañana era plácida y brillante. No hacía mucho frío y la vida parecía sonreir.

Su padre se enfadaría con ella por no estar lista para recibir al príncipe. A su padre parecía que le importaba mucho que se conocieran. Tal vez crea que el príncipe quiera escogerla como esposa, pero Ana Marie lo dudaba. No era una muchachita refinada que se quedaba todo el día en el castillo haciendo bordados. A ella le gustaba cabalgar y disfrutar del campo. Su ama le decía constantemente que era una rebelde y que si no se enderezaba jamás conseguiría marido. Pero eso a la niña mujer de catorce años recién cumplidos, no le interesaba lo más mínimo.

Escuchó el crujir de unas ramas a sus espaldas. Agilmente, se levantó y giró en redondo apuntando con su ballesta.

El caballero errante se quedó perplejó al ver tal hermosidad frente a ella. Había descendido de su corcel negro al oir una melodía exquisita cantada por una voz que no podía ser más de que un ángel. Caminó al interior de la arboleda y observó aquella silueta sentada junto al riachuelo.

- ¿Sois una ninfa de los bosques?.- Dijo por fín el desconocido. Ana Maríe se quedó un tanto perpleja. Delante de ella tenía un caballero con pobres pero delicados y bien cuidados ropajes que la miraba con la boca abierta. Observó que no empuñaba arma alguna y rió.

- No. No soy ninguna ninfa, caballero.- Y bajó la ballesta.

- Pues sois un ángel entonces, un ser celestial.- Dijo mientra hincaba una rodilla al suelo. La joven se ruborizó.- ¿Podría saber vuestro dulce nombre?.

- Ana Maríe de Roselinde.- Dijo en voz baja.- ¿Y el vuestro, caballero?.

- No he logrado honor suficiente en mis andanzas como para forjarme un nombre, mi dama.- Dijo mientras se incorporaba.

EL FIN DE LA GUERRA (Segunda parte)

24 de Junio, 2008, 18:10

Por @ 24 de Junio, 2008, 18:10 en Relatos sin adulterar - EL FIN DE LA GUERRA

- ¿Por qué luchamos?.- Dijo en voz alta hacia la oscuridad del calabozo. Las toses y los sollozos se detuvieron y un montón de ojos le miraron interrogantes. - ¿Por qué nos han preparado desde pequeños para odiar y matar a esos que están ahí fuera?.- Dos carceleros se habían asomado por el ventanuco de la puerta al oir hablar a Alan.

- Porque estamos en guerra. - Contestó Johnson. Alan le miró. Era su sargento desde hacía dos años. El sargento que más ha durado a su lado. Al comandante Willson siempre le encomendaban las misiones más peligrosas, como aquélla que no pudo llevar a cabo, porque era endemoniadamente bueno. Los reemplazos eran constantes. En su batallón causaban bajas, muchas bajas, en todas las incursiones. Sin embargo, Johnson había conseguido aguantar dos años, al igual que unos cinco o seis soldados que seguía con él desde el principio.

- ¿Por qué estamos en guerra?.- Hubo un silencio que planeó por la sala durante unos cuantos segundos. Algunos carraspeos interrumpieron el silencio, pero todavía nadie se pronunció.- ¿Por qué estamos en guerra?.- Dijo esta vez gritando.

- Porque ellos quisieron quitarnos nuestra agua y nuestra comida.- Dijo una niña morena. Alan se levantó y se dirigió hacia la puerta.

- ¿Por qué empezó la guerra?.- Les preguntó a los carceleros.- ¿Cuál es vuestra versión?. ¿Por qué luchamos los unos contra los otros?.- El hombre y la mujer que le miraban desde la puerta lo miraron sorprendidos. ¿Qué clase de pregunta es esa?.

- ¡Y qué importa!. ¡Lo que importa es que tenemos que ganar!.- Le grító el hombre.

- El norte estuvo durante mucho tiempo expoliando los recursos del sur.- Comenzó a hablar la muchacha.- El norte vivía bien acosta del sufrimiento del sur. Además, las plagas que padecimos fueron causa del norte. El norte se limpiaba su conciencia dándonos limosna hasta que nuestros antepasados se hartaron y reclamaron los recursos del norte.- Alan sonrió. Sabía que la versión del sur sería también bastante creíble.

- Pero ya no quedan recursos ni en el norte ni en el sur. No hay nada por lo que luchar...

La mujer le miró a los ojos. Era una mujer de piel oscura con unos ojos negros enormes.

- Es cierto. Ya  no queda nada.- La mujer miró a su compañero.- ¿Por qué luchamos, entonces?.

EL FINAL DE LA GUERRA (Primera parte)

24 de Junio, 2008, 10:31

Por @ 24 de Junio, 2008, 10:31 en Relatos sin adulterar - EL FIN DE LA GUERRA

Un leve resplandor iluminaba el calabozo. Las siluetas de las personas casi no se distinguían de las húmedas paredes. Toses, carraspeos e incluso llantos se escuchaban como ruidos de fondo. Había fracasado. El era su comandante. El había fracasado en una misión suicida y los había condenado a muerte.

Miró hacia atrás intentando recordar cuando era todavía un niño al que no le habían enseñado a guerrear. En clase le contaban cómo empezó la guerra. El sur había sufrido una y otra vez grandes catástrofes que los había dejado sin tierras, sin comida y sin agua. El norte ayudó en todo lo que pudo al sur, pero el sur siempre quería más y decidieron invadir al norte. La guerra se declaró entre ellos. Alan pensó que tal vez los del sur tuvieran otro punto de vista de cómo empezó todo.

De todos modos aquello pasó hace ya cinco generaciones. Ahora ya todos luchaban como parte de la vida. Ya no sabían qué otra cosa hacer. Ya se comportaban como robots, los unos sin saber otra cosa que dar órdenes y los otros que obedecer las órdenes. Hacía mucho tiempo que ya nadie se había parado a pensar por qué todavía seguían luchando. Las reservas de alimentos y agua que codiciaban los del sur hacía tiempo que se agotaron. Tanto el norte como el sur eran grandes campos de batalla desiertos y sin vida. ¿Cuándo parará todo aquello?. Tal vez cuando todos los hombres y mujeres hayan muerto. Se alegró de no haber procreado nunca. Ninguna de sus parejas quedó embarazada. Era un alivio saber que no dejaba atrás a un vástago de su sangre que corriera la misma suerte que él.

Miró a sus compañeros y compañeras. Todos cabizbajos y pensativos. Algunos se abrazaban a su pareja. Otros miraban al infinito. Todos eran unos críos. La edad del servicio había ido disminuyendo con el tiempo. Un niño era apto para la academia militar con siete años y generalmente a los trece o catorce ya estaban incluidos en algún batallón.  En comparación con sus soldados él a sus diecinueve años era un viejo carcamal, aunque no era el más viejo del pelotón. La teniente Collins tenía veintidos y ya había disfrutado de dos permisos por maternidad.

Bajó la cabeza hacia el suelo cuando se dio cuenta de que Collins había muerto en la última hondonada. Ahora sí era el más viejo del batallón.

EL RECIPIENTE (Sexta parte)

23 de Junio, 2008, 18:13

Por @ 23 de Junio, 2008, 18:13 en Relatos sin adulterar - EL RECIPIENTE

El sacerdote no hizo ningún movimiento cuando la cinta de video terminó. El policía le miró también en silencio durante unos segundos. Al cabo de un rato carraspeó.

- Bueno, Padre. Ya lo ha visto. ¿Le ha aclarado algo?. ¿Sabe que puede haber pasado?.- El curo miró a su interlocutor con seriedad y movió la cabeza negativamente.

- Y dice que el médico murió de un infarto...

- Así es. La chica aprovechó la oportunidad. El médico debió asustarse de ella o algo así, le dio un cacharrazo al corazón y ella aprovechó la oportunidad para salir de la sala.

- ¿Y cómo salió del Hospital?.- El policía se encogió de hombros.

- Aún lo estamos investigando.- El sacerdote le agradeció al policía su colaboración y le prometió que si averiguaba algo sobre el paradero de la mujer se lo haría saber.

Salió de la comisaría y caminó sin rumbo aparente durante un rato. Deseaba ordenar sus ideas. La chica había matado al médico intencionadamente. De eso no le quedaba dudas. Ella misma había afirmado que ya sabía cómo funcionaba su "maleficio" y lo había utilizado claramente contra el psiquiatra. No podía creer que aquella muchacha hubiera sido capaz de hacer lo que había hecho. Tal vez Su Santidad tenía razón y ella albergaba el mal...

Pero había hablado de sus hijas, en plural. Eso le descolocó por completo. Tal vez todo sea un cúmulo de coincidencias y aquella joven fuera una mujer normal y corriente, que todo aquello no fuera más que un mal sueño.

Decidió hablar con su superior en España. Le contó lo que había sucedido y su superior, evidentemente creyó lo mismo que el Papa. Aquella mujer albergaba provablemente al mismísimo Anticristo.

- Excelencia. No creo que sea así. Existe un padre biológico.- El Obispo levantó una ceja.

- ¿En serio?.

- Además, dice que son hijas. En ninguna parte de la Biblia se habla de dos Anticristos, ni tampoco de dos Cristos. Y mucho menos que sean mujeres.

- Tiene razón. Tal vez sea una falsa alarma. Informaré a su Santidad y decidiremos si cerramos el caso.

El Padre Estebanez respiró aliviado cuando supo que se había cerrado el caso. No estaba seguro de nada a esas alturas, pero lo que tenía claro era que no iba a permitir que a esa mujer le ocurriera nada.

Y mucho menos a sus propias hijas.

FIN.

EL RECIPIENTE (Quinta parte)

23 de Junio, 2008, 12:48

Por @ 23 de Junio, 2008, 12:48 en Relatos sin adulterar - EL RECIPIENTE

- ¿Cómo se encuentra hoy, señorita Sánchez?.

- ¿Con respecto a qué?.

- No empiece de nuevo, sta. Sánchez.- El médico psiquiatra ni siquiera levantó la vista de su cuaderno de notas. Ella no contestó. No tenía intención de comunicarse con él. No tenía por qué. - ¿Y bien?.- Esta vez levantó la vista lo justo para echarle una mirada reprobatoria.

- Estupendamente.- Contestó.

- Como ve, desde que está aquí no ha pasado nada. No han muerto otros pacientes, no ha muerto ninguna enfermera y, evidentemente tampoco he muerto yo. Y ya nos conocemos desde hace seis meses.

- No funciona así.- Murmuró ella. Y bajó la vista para mirarse los dedos.

- Así que aún cree que le persigue una maldición, eh?.- Ella sonrió y le dirigió la mirada.

- No es una maldición. Ahora sé lo que es y no me asusta.

- ¿Y qué es?.- La joven hizo caso omiso a aquella pregunta.

- Deseo que me quite la medicación.

- Tal vez pudiéramos rebajar la dosis, puesto que parece que ha habido un cambio positivo en su actitud.

- No se lo estoy pidiendo. Se lo estoy exigiendo.- La sonrisa había dejado paso a un rostro frío que apuñalaba al médico con sus ojos verdes.

- Sta. Sánchez. Usted no está en disposición de exigir nada. Es una enajenada mental, al menos hasta que yo diga lo contrario. ¿Entiende?. No puede tomar ninguna decisión por sí sola y mucho menos con respecto a su medicación.

- No puedo permitir que nada les haga daño. Debo cuidarlas. Debo velar por ellas. No permitiré que nada ni nadie les haga daño.

- ¿De quién está hablando, sta. Sánchez?.- Preguntó muy intrigado el psiquiatra.

- De mis hijas.- Sin previo aviso, la mujer se levantó y agarró del brazo al médico. Este comenzó a gritar. Ella le soltó y él se llevó la mano al brazo izquierdo. Un par de enfermeros entraron corriendo a socorrerlo. Ella esperó en un rincón. Cuando empezaron a hacerle el masaje cardíaco y ninguno le prestaba atención, salió de la sala.

NORMAS SENCILLAS PARA MANTENER NUESTRO STATUS

20 de Junio, 2008, 17:25

Por @ 20 de Junio, 2008, 17:25 en + DIVAGACIONES

Para mantener nuestro status y modus vivendi únicamente tenemos que cumplir unas cuantas normas, de modo que así nada moleste ni cuestione nuestra calidad de vida.

Punto Uno.- Diremos que lo del cambio climático es pura demagogia y que no se ha demostrado que el causante haya sido las constantes emisiones de CO2. Sin embargo, utilizaremos la excusa del cambio climático y del CO2 a aquellos países en vías de desarrollo que pretendan aumentar su industrialización para poder acceder a una calidad de vida tan buena como la nuestra. Se les prohibirá, pues, generar mayor desarrollo industrial para que continúen en la Edad Media y así no se enturbie nuestra prevalecencia como potencias mundiales.

Punto Dos.- Ante los desastres naturales ocasionados por el cambio climático, diremos que estas cosas siempre han pasado y mandaremos una ayudita de medicamentos y alimentos para que se nos vean la buenas intenciones. Sin embargo, bajo ningún concepto entonaremos el mea culpa ni se les proporcionará tecnología que les ayude a luchar contra estos desastres en sus países, no vaya a ser que se les enciendan las bombillas y puedan subsistir sin nosotros.

Punto Tres.- Mantendremos la inestabilidad en ciertas zonas con conflictos constantes, de modo que la población de estos países mengüe por un lado, para que no den mal y para que la población que queda esté más ocupada pegando tiros o evitando las bomas y las balas que de echarnos en cara que los estamos utilizando como graneros de nuestros animales de granja y de que estamos agotando los recursos naturales de sus países. Eso sí, aprovecharemos para ser nosotros los que les vendamos el armamento con el que se maten entre ellos, que un dinerito extra nunca viene mal.

Punto Cuatro.- Denegaremos el status de refugiado a todo el que podamos, porque igual se merecían que los encarcelaran y los torturaran. Además, es su palabra contra la de esos gobiernos dictatoriales.

Punto Cinco.- Acerca de los inmigrantes que constantemente intentan entrar, habrá que poner medidas drásticas. Deportarlos a donde sea, encarcelarlos, tratarlos como delincuentes. Una opción sería pagarles medio billete de barco. Así cuando llegue el barco a mitad del recorrido, tendrán que bajarse. De ese modo nos ahorramos la posibilidad de que intenten venir de nuevo.

Punto Seis.- Votar en todos los países por la ultraderecha. Que vuelva el Reich. Hitler sí sabía lo que hacía. Meteremos a todos los inmigrantes en campos de concentración. Y para evitar que otros inmigrantes se atrevan a cruzar nuestras fronteras, los freiremos a tiros en cuanto veamos una patera.

Punto Siete.- Controlar los medios de comunicación y perseguir y detener a todos esos ecologistas y mentecatos que se empeñan en que volvamos a la Edad de las Cavernas. La gente se cree lo que vea por la tele. Si en la tele no hay cambio climático, ni problemas sociales, ni hambre, ni guerras y les damos futbol y más productos de última generación en los que gastar su nómina mensual, serán perfectos zombis que mantendrán su calidad de vida y no preguntarán de dónde vienen las cosas ni lo que realmente han costado.

Parece una exageración, verdad?. Pues algunas cosas ya se hacen, otras les falta muy poco, sobre todo con leyes aprobadas como la última ley sobre inmigración de la UE y las más radicales....tiempo al tiempo.

NO PIERDAS TU CALIDAD DE VIDA, POR DIOS. AUNQUE ESO SIGNIFIQUE DESTRUIR EL PLANETA, EXTINGUIR ESPECIES O HACER QUE MUERAN MILES DE PERSONAS AL OTRO LADO DEL MUNDO.

EL RECIPIENTE (Cuarta parte)

20 de Junio, 2008, 12:24

Por @ 20 de Junio, 2008, 12:24 en Relatos sin adulterar - EL RECIPIENTE

Besó el anillo papal mientras revereneciaba a su superior. La sala estaba lujosamente amueblada. De la paredes ricas en ornamentos barrocos, colgaban enormes  tapices. El sacerdote miró a su alrededor con desgana, pues ya había visto aquella lujosa sala en numerosas ocasiones y siempre le fastidiaba tener que reconocer que la Iglesia poseía demasianos bienes terrenales.

- ¿Y bien, padre Estebanez?. - Preguntó el papa mientras le invitaba a acompañarle.

- La investigación no ha sido concluyente.- Sentenció el cura. El papa detuvo su paseo y le miró pensativo.

- Pero tendrá alguna teoría... ¿Cree que puede ser el recipiente?.- El padre Estebanez dio vueltas a las conversaciones que había tenido con los psiquiatras, con las personas que sabían de ella, con médicos de varias clases, con videntes y con ella misma. Revisó mentalmente toda la documentación relacionada con el tema y...las señales eran confusas, pero era evidente que  aquella mujer tenía una función, aunque no estaba muy seguro que su función fuera la de ser el recipiente.

- Creo que podría ser...un recipiente. Aunque tengo mis serias dudas de qué es lo que albergará.- El papa comenzó a caminar de nuevo.

- No le entiendo, padre. Todos los que tienen relación afectuosa con esa mujer, acaban muertos. Eso es cosa del Maligno. Evidentemente, albergará el Mal.- El sacerdote negó con la cabeza.

- Su Santidad. No es concluyente. Podría albergar el Bien. Recuerde que muchos santos hicieron aberraciones antes de ser tocados por Dios nuestro Señor. Igualmente, incluso Jesucristo cuando era niño, llegó a matar a un compañero de juegos. Visto desde fuera y sin perspectiva, esto podría haber sido interpretado como señal de que Jesucristo era en realidad un falso profeta o el propio Anticristo. El hecho de que todos mueran a su alrededor podría significar cualquier cosa, Su Santidad.- Terminó con voz de abnegación y obediencia. Al fin y al cabo, aquel hombre tenía la última palabra. El decidiría si la chica era o no el Recipiente y si debía morir. El Papa se acarició la barbilla pensativamente.

- Tienes razón, no se puede juzgar a la ligera...¿Cómo es ella?. ¿Parece buena persona?. ¿Se la ve malvada?. ¿Ha tenido coqueteos con el Mal?.

- Es una mujer normal. Completamente normal, aunque muy fuerte de carácter. Está claro que debe ser fuerte de carácter. No es débil, y no tiene en su expediente nada sospechoso.

- Entiendo.- El representante de Dios en la tierra se detuvo de nuevo, y tras unos instantes de silencio dio unas palmaditas en el hombro a su súbdito.- Muy bien, muy bien. Siga investigando y envíeme toda la información relevante lo antes posible. Recuerde que tenemos poco tiempo.

- Si, Su Santidad.- El joven sacerdote salió por la enorme puerta de caoba, bajó por las blanquecinas escaleras del Vaticano y se dirigió hacia la plaza para coger un taxi rumbo al Aeropuerto.

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