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Mayo del 2007

Los 10 Mandamientos del ateo. 6º Mandamiento

31 de Mayo, 2007, 18:43

Por @ 31 de Mayo, 2007, 18:43 en + DIVAGACIONES

No tendrás remordimientos con el sexo.

Las religiones monoteístas, sobre todo el catolicismo, ven como algo oscuro, animal y pecaminoso cualquier referencia o actitud hacia el sexo. El sexo no debe causar placer porque si no es pecado. El sexo fuera del matrimonio es pecado. El sexo si no es como fin la reproducción es pecado. El sexo con uno mismo es pecado. El sexo con gente del mismo sexo es pecado. Incluso imaginarse el sexo es pecado. Esto ha provocado generaciones enteras de personas reprimidas, sobre todo en mujeres, que no consiguen ser felices. Y no consiguen ser felices porque su Dios les hace ver que todo lo que provoca placer en el mundo terrenal es pecado. Por lo tanto, las únicas fuentes de felicidad que existen en este mundo les son negadas a cambio de una supuesta vida eterna tras la muerte. Afortunadamente los ateos podemos practicar el sexo libremente, sin complejos, y comernos una tarta de chocolate porque nos da la gana sin tener remordimientos de fuegos enternos y de condenación. Bueno, sólo la maldita báscula que nos recuerda lo de la tarta de cocholate.

Los 10 Mandamientos del ateo. 5º Mandamiento

31 de Mayo, 2007, 12:55

Por @ 31 de Mayo, 2007, 12:55 en + DIVAGACIONES

Respetarás la vida.

Precisamente porque no creemos en una vida después de ésta, solemos tenerle más aprecio a nuestra vida y a la de los demás, puesto que cuando hayamos muerto se acabó el pastel. Además, estamos por encima de las ideas religiosas de "matar al infiel" o de "dar la vida por nuestro Señor" y no condenamos a muerte por lapidación a las mujeres adúlteras o exterminamos media Afríca diciendo que usar el preservativo es pecado.

Los 10 Mandamientos del ateo. 4º Mandamiento

30 de Mayo, 2007, 10:24

Por @ 30 de Mayo, 2007, 10:24 en + DIVAGACIONES

Serás comprensivo con tus padres.

Normalmente los ateos no nacemos, nos hacemos. Casi todos estamos bautizados gracias a nuestros padres que aunque no hayan pisado una iglesia desde tu primera comunión, no se sepan los diez mandamientos de carrerilla y estén en pecado mortal porque los dos se han divorciado y se han vuelto a casar, ellos son CREYENTES y eso de que tú no creas les parece TERRIBLE. Así que sé comprensivo que al fin y al cabo son tus padres.

HALLOWEEN EN ARTAUNSORO 2006

29 de Mayo, 2007, 19:58

Por @ 29 de Mayo, 2007, 19:58 en General

Unos jóvenes ingenuos y despreocupados deciden pasar un fin de semana en una casa solitaria en las montañas. De camino se les hace de noche y tienen que entrar por un camino sinuoso sin luz y sin señalizaciones. El camino es abrupto y angosto. Las risas y la música comienzan a desaparecer del interior del coche cuando empiezan a sospechar que se han perdido. Rápidamente, acuden al móvil para llamar a la casa, pero descubren con bastante preocupación que no hay cobertura.

Siguen su camino confiando plenamente en las indicaciones que les habían dado. Diez minutos mas tarde, llegan hasta una casona. Uno de los ocupantes baja del coche apresuradamente para buscar a alguien a quien preguntar. Nada mas cerrar la puerta, su vello se estremece al oir el cercano aullido que le increpa. De pronto, en medio de la oscuridad, dos perros aparecen justo en frente ladrando y enseñando los dientes. Detrás aparece un anciano con una escopeta que le apunta y le pregunta qué quiere de mala manera.


El coche se pone de nuevo en marcha al asegurarse de que el camino para Artaunsoro es el correcto. Vuelven los chistes y las bromas al coche, aunque ya empieza a oirse alguna que otra queja de hambre, aburrimiento o dolor de piernas intercalada entre las risas. Delante, el bosque se cierra y una niebla espesa empieza a hacer su aparición. El camino se hace cada vez más intransitable. La conductora tiene puesta toda su atención en el pequeño trozo de camino que los faros iluminan. De pronto, aparece una cuesta, pequeña pero muy empinada. Valientemente, la conductora imprime más peso sobre el acelerador para darle empuje al coche que viene bastante cargado. Sin embargo, a pesar de su pericia, el coche no consigue hacer cumbre y se detiene.
Las risas se han cortado atrozmente y todos miran a la chica que sigue aferrada al volante con los dedos crispados. Esta intenta por todos los medios arrancar el coche, pero éste se empeña una y otra vez en no obedecerle.
Sus compañeros comienzan a darle consejos. Al final, opta por dejar caer el coche cuesta abajo e intentar acarrancarlo de nuevo en llano. Tras unos segundos eternos cargados de tensión, el coche no sólo arranca, sino que consigue superar la terrible cuesta. La alegría se multiplica cuando al hacer cumbre descubren la silueta de una casa al fondo del camino.
¡Por fin han llegado a Artaunsoro!. Pero no hay ninguna luz...

 

 

 

 


Cuando llegan hasta la entrada de la hacienda la niebla ya se ha adueñado de todo y el frío muerde a los visitantes cuando abren las puertas del coche. Extrañamente, todo se encuentra en silencio. La pregunta recorre las mentes de los recién llegados. ¿Dónde están los demás?. Dónde está el dueño de la casa? Un extraño ruido sordo se escucha tras ellos. Rápidamente todos se vuelven y....

Uno de ellos consiguió averiguar a tiempo de dónde procedía el ruido y alumbró rápidamente con su móvil. Un rechinoso grito heló la sangre de todos mientras sus ojos perseguían al gato enfurruñado que corría para alejarse de aquella inesperada y delatadora luz. Los corazones palpitantes comenzaron a relajarse y tras los suspiros se escaparon algunas risillas tontas. Igor tomó ejemplo de su compañero y también alumbró con su móvil al suelo. Alguien aconsejó que tal vez deberían rodear la casa y todos secundaron la idea.
Comenzaron su lento peregrinaje alrededor de la casa. Al otro lado de la fachada se vislumbraba una pequeña ventana por la que se escapaba una tenue luz. Decidieron acercarse y curiosamente a nadie se le ocurrió la estupidez de preguntar si "hay alguien ahíiii?". Increíble. Todos se arremolinaron frente al pequeño ventanuco, mientras el más alto de los cinco decidió asomarse por ella. Mientras estaba concentrado en esta labor, sintió cómo alguien le agarraba fuertemente del brazo y un grito atronador sonó justo detrás de él. Al darse la vuelta vio con estupor a un hombre flaco, con larga barba que portaba un enorme cuchillo en la mano y en su delantal rojas manchas de sangre escurrían sin presagiar nada bueno.

El dueño de la casa estaba en la cocina haciendo la cena. Las manchas de sangre resultó ser tomate. Eran los primeros en llegar.
Entraron y se calentaron frente a la fantasmagórica luz de la chimenea. Tomaron un vaso de vino tinto y el dueño les propuso que se instalaran.
Diez minutos después, todos subían las escaleras cargados con sus mochilas. La estancia era enorme y tenía muchas literas. Todos miraron y escogieron sitio, excepto uno de ellos, al que le llamó la atención una pequeña habitación donde había una sola cama. Se quedó en el quicio de la puerta sin atreverse a entrar. Había algo inusual en aquella habitación. No sabía bien qué, pero una fuerza extraña le impedía franquear el umbral...

Cuando ya se habían instalado y se encontraban relajados en sendos sofás frente a la crepitante chimenea, el dueño de la casa preguntó si habían cerrado la cerca al entrar. La cerca estaba abierta cuando llegaron y a nadie se le ocurrió cerrarla. Uno de ellos se ofreció voluntario. Era muy importante que la cerca estuviera cerrada por las noches, aunque Tana no explicó el motivo. Parecía rehuir la respuesta. El voluntario cogió su anorak y salió de la casa. Caminó unos pocos metros y se encendió un pitillo. Igor exhaló lentamente el humo mientras intentaba encontrar una luna que se negaba a dejarse ver por culpa de la pertinaz niebla. Echó una mirada a su alrededor. Nada.

Oscuridad absoluta. Lentamente, iluminado por la fría luz de su móvil, caminó hacia el portón de la cerca. Cuanto mas se alejaba de la casa más oscuridad le embargaba y el frío le recorría cada uno de los pelillos de su nuca. Ya casi podía vislumbrar la puerta abierta al final del camino. Sonrió. Terminó su cigarrillo y apagó cuidadosamente la colilla en el suelo. Justo cuando se agachó para recoger la colilla, sintió cómo una helada mano se posaba sobre su nuca. Un escalofrío recorrió todo su cuerpo. De pronto, el móvil se apagó. La oscuridad se cernió sobre él. Una de las chicas en la casa, comenzó a preguntarse por qué tardaba tanto en volver...

Todos estaban confortables junto a la hoguera y todos reían tras los chistes verdes que se iban contando. Estaban relajados, aunque de vez en cuando alguien comentaba la tardanza del resto del grupo e incluso por qué Igor tardaba tanto en volver de cerrar la dichosa cerca. Un aullido claro y estruendoso voló por toda la estancia y todos quedaron petrificados. Esta vez no había dudas. Eso había sido un lobo. La preocupación fue creciendo conforme los aullidos se oían mas y mas cerca de la casa. Igor estaba ahí fuera con un lobo!. Había que hacer algo. Rápidamente Naiara se asomó a la cocina para pedir consejo al dueño de la casa, pero la cocina estaba vacía. Nada. Ni rastro de Tana. A la joven se le terminó de helar la sangre cuando le pareció que veía pasar algo por delante del cristal de la puerta de la cocina, pero consiguió no gritar, de momento. Imanol y Naiara decidieron salir a pecho, sin armas de ningún tipo a buscar a su compañero. Carmen y Ane se quedarían en la casa por si regresaba. Los dos salieron embozados en sus anoraks y con los móviles encendidos en ristre. Carmen cerró bien la puerta de entrada y se quedó mirando cómo se alejaban. Ane comentó que se iba arriba a buscar algo y desapareció. Carmen se quedó sola mirando por la puerta a ver si conseguía ver algo. La niebla parecía que se estaba disipando un poco a causa del suave viento que se había levantado. Al cabo de un rato dio un respingo. Le había parecido oir un grito ahogado. Instintivamente llamó a la otra chica, pero no obtuvo respuesta. Volvió a comprobar la puerta y se dirigió escaleras arriba.
Cuál fue su estupor cuando no encontró a Ane por ningún lado y la puerta del balcón se encontraba abierta de par en par...

Salió a la fría noche y atisbó en la lejanía. Nada. No conseguía ver nada mas que el coche aparcado y el pequeño cobertizo. Mas allá se perdía la negrura. Por un momento le pareció ver tililar un par de luces, pero fue tan rápido que no supo si lo había visto realmente o se lo había imaginado. Decidió volver a entrar y cerrar el balcón tras de sí. Volvió a revisar toda la planta de arriba. Ni rastro de Ane. Los nervios empezaban a dispararse, se sujetó las dos manos para no temblar y bajó de nuevo las escaleras. Mientras bajaba le pareció escuchar un ruido, como si alguien estuviera rascando el cristal de la puerta de la cocina. Se paró en mitad de las escaleras y escuchó más atentamente. Sí, decididamente era eso. Tal vez eran ellos que habían vuelto, o Ane que había salido al coche a por algo. No, no hay de qué preocuparse.

Bajó rápidamente las escaleras y se dirigió hacia la puerta de la cocina. Pero no había nadie. Volvió a escuchar ese ruido. Su corazón dio un vuelco. Se acercó algo mas. Uf, se calmó de pronto. Era un perro pequeño que rascaba la puerta.
"Debe ser el perro del dueño". Pensó ella. Se acercó a la puerta y vio cómo el perro le miraba con lástima y gemía. "Pobrecillo, se le ve helado y empapado".
Supuso que al dueño no le importaría que le dejara entrar, así que abrió la puerta.
Antes de que se diera cuenta, el perro se abalanzó sobre ella. Lo último que pudo ver fue sus ojos inyectados en sangre y sus dos enormes colmillos que buscaban insaciablemente su yugular...

 

Horas antes, cuando todavía había luz, un grupo de jóvenes se acercaba muy animadamente por el camino, montados en dos coches. Tana salió a recibirles todavía sin llevar el delantal.

Bárbara, Eva, Javi, Ainoa, Kepa, Edu y Susana entraron confiadamente en la casona felicitándose de haber llegado los primeros. El fuego ya estaba encendido, pero nada en absoluto les hacía presagiar los terribles acontecimientos que les iban a suceder.

El dueño les ofreció una bebida que cogía de una gran olla que estaba colgada en la chimenea sobre el pequeño fuego. “Es vino caliente. Tomad. Esto os hará entrar en calor y os hará sentir como nuevos. Os lo aseguro”. Todos bebieron sin temor de aquella pócima.

Su historia fue terrible a partir de entonces. Pasados unos minutos después de haber bebido, algunos sintieron una molestia en el estómago. Pronto todos sintieron esas mismas molestias. Kepa y Susana ya se retorcían de dolor. Bárbara, suponiendo un envenenamiento, intentó correr hacia la salida. Gritaba “Veneno, es veneno! Está loco! Y abrió la puerta mientras se retorcía de dolor. Pero no pudo salir. Una gran loba negra le cortaba el paso. Gruñó enseñando un poco los colmillos. La mujer gritó. Alguien cerró la puerta de un portazo. Al darse la vuelta vio que era Tana con una extraña sonrisa que le preguntaba: “vas a alguna parte?”.

Volvió a gritar, pero en ese momento Edu y Miguel se habían abalanzado sobre aquel psicópata e intentaron placarle. Pero todo fue inútil. El dolor cada vez era mas y mas insoportable. El terror comenzó a atenazarlos a todos ellos. Algunos ya yacían completamente inertes sobre el suelo del salón.

“Nos has matado. Nos has matado.” Consiguió susurrar Eva antes de perder el conocimiento. “No tendreis tanta suerte”. Dijo el perverso mago….

Los dos llegaron por fin a la cerca e iluminaron por todas partes con sus móviles. La cerca seguía abierta. Y no había rastro de Igor. Los dos discutieron un poco sobre si debían o no dejar la puerta de la cerca abierta o cerrarla. Mientras se encontraban en esta discusión un lastimoso aullido pululó por la lejanía del camino. Como por un resorte, los dos corrieron para cerrar la cerca.

No sabían qué hacer. Todo era muy extraño. Dónde estaba su amigo?. Qué había sido del resto de sus compañeros?. Dónde se había metido el dueño de la casa?. Naiara sugirió que volvieran a la casa. Había un teléfono fijo que tal vez funcionara. Podrían llamar a la policía o a alguien…

 

Cuando ya estaban a punto de volverse, al hombre le llamó poderosamente la atención unas sombras. Parecía que alguien o algo se acercara por el camino. Entrecerró los ojos para intentar adivinar qué estaba viendo. “Buenas noches”. Oyó decir. Imanol se relajó. Parecía que eran dos personas que se acercaban caminando. Naiara iluminó hacia las sombras. Eran un hombre y una mujer. “Buenas noches”. Contestó Imanol.

“Venimos al albergue a pasar la noche”. Dijo la desconocida cuando llegaron hasta el portón. “Nos permite pasar?” Preguntó muy amablemente. El joven les franqueó la entrada sin dudarlo y al cabo de unos minutos los cuatro se encontraban en la casa.

La chica empezó a buscar por todas partes a sus dos amigas. No encontró ni rastro de ellas. Lo único extraño que encontró fue la puerta de la cocina que estaba abierta de par en par. Se asomó y las llamó con la esperanza de que contestaran desde alguna parte de la oscuridad de ahí afuera. Los nervios ya no se podían controlar. Aquello era demasiado. Se acordó del teléfono, se dirigió a él y lo descolgó.

“No te molestes, niña”. Dijo aquel desconocido. “El cable está cortado. Lo siento, no funciona”. Imanol sintió cómo se le crispaban todos los músculos del cuerpo. “Quienes sois?. Qué está pasando?. Acaso es alguna broma pesada?”.

 

“Disculpad nuestros modales”. Dijo aquel hombre. “Me llamo Xavier y ella es Patricia. Pasamos aquí un fin de semana el año pasado por estas fechas. Habeis visto la pequeña habitación que hay arriba?. Fue donde dormimos una aciaga noche.” Imanol se estremeció al recordar lo que sintió en el quicio de aquella puerta una de hora antes.

Xavier comenzó a contar su historia. El dueño de la casa era un mago negro que estaba buscando la forma de alcanzar el poder absoluto. Llevaba años probando pócimas y encantamientos con los jóvenes ingenuos que venían a pasar unos días a su casa.

 

 

 

 

El año que ellos estuvieron, echó una maldición a aquella habitación con la esperanza de convertir a los que durmieran en ella, en sus siervos, pero unos siervos poderosos que le ayudaran a llevar a cabo sus objetivos. Los dos se acostaron aquella noche ignorando todo aquello. Y amaneció y nada parecía haber cambiado. Nada. Seguían siendo los de siempre. Definitivamente algo había salido mal.

Sin embargo, día a día, los dos se fueron dando cuenta de que algo había cambiado en ellos. Sutilmente al principio. Cierta molestia con la luz, insomnio durante la noche, apetito por la carne roja… Los síntomas se fueron agravando mas y mas. Para cuando quisieron darse cuenta se habían convertido en VAMPIROS.

 

Al darse cuenta de su situación decidieron vengarse del mago negro. “Por eso estamos aquí”. Dijo la mujer. “Ha sido un largo camino y estamos extenuados. Necesitamos alimentarnos para reponer fuerzas antes de luchar contra el mago.”

Los dos jóvenes retrocedieron cuando vieron aquellas sonrisas coronadas con esos enormes colmillos. Los vampiros se acercaron lentamente hacia sus víctimas. De pronto, un portazo, ruidos de cristales y un par de extraños silbidos que cruzaron el salón a toda velocidad. Todo fue muy rápido. Demasiado rápido. En unos segundos los vampiros caían gritando de horror al suelo, convirtiéndose en polvo tras una pequeña implosión. Lo único que llegó al suelo fueron dos flechas de madera que repiquetearon lánguidamente sobre las baldosas.

Una pareja se encontraba a la entrada de la casa. La puerta a sus espaldas estaba abierta y destrozada. Justo detrás de ellos jadeaba un pastor alemán. Imanol y Naiara se quedaron petrificados al verlos vestidos de camuflaje y con una especie de ballestas que apoyaban sobre sus hombros.

“Pedro y Sonia. Cazavampiros a su servicio”. Se presentó el hombre. “Sentimos lo de la puerta, pero pensamos que necesitaban ayuda inminente”.

“Gra-gracias”. Consiguió tartamudear Naiara.

“Por cierto”. Dijo la mujer, “han visto al perro vampiro que los acompañaba?”. La mirada sorprendida de aquellos dos le hizo suponer a Sonia de que no sabían de lo que estaba hablando. “Jazz, busca”. Le dijo al perro, que comenzó a hotear y salió disparado por la puerta.

 

 

 

 

Los cazavampiros contaron rápidamente su historia mientras revisaban de nuevo su equipo. Llevaban unos años en esta curiosa profesión, tras haber sido cuasivíctimas de un vampiro en un parque de su ciudad. Desde entonces recorrían el país en busca de más vampiros. “A estos les llevábamos siguiendo el rastro durante meses. Eran muy escurridizos. Y ese perro que les acompaña les advertía constantemente de nuestra presencia”. Explicó el hombre.

Tras sobreponerse de todo cuanto habían vivido, les relataron a trompicones a los recién llegados todo lo que había sucedido en la casa. Todavía no habían digerido todo lo que les habían contado cuando entró por la puerta un joven magullado y medio desnudo que tropezó y cayó sobre los cristales. Era Igor.

Rápidamente lo alzaron y lo llevaron hasta el sofá. Su respiración era entrecortada. “Es horrible. Horrible”. Susurró mientras recobraba el resuello. El joven contó lo sucedido en la cerca. Cuando la luz del móvil se apagó oyó un gruñido aterrador a sus espaldas. No le dio tiempo a darse la vuelta. Algo le mordió en el brazo. Igor intentó zafarse, pero no pudo. Buscó con la mano libre que aferró un enorme trozo de madera y asestó un fuerte golpe sobre aquello negro que se aferraba a su brazo. Debió hacerle daño porque le soltó y desapareció en la lejanía gimiendo.

Se miró instintivamente el brazo, aunque con aquella oscuridad no veía absolutamente nada. Le había dejado de doler. Luego, ahí sentado, empezó a darse cuenta de que veía mejor en la oscuridad y oía. Oía todos los ruidos de su alrededor con una nitidez espeluznante. Entonces, poco a poco, primero como un picor, luego una quemazón y después gritó de dolor. En realidad aulló de dolor mientras se transformaba en un Hombre Lobo.

En cuanto escuchó aquella confesión, Sonia echó mano de su mochila y sacó una pistola cargada de balas de plata. “Habrá que sacrificar al animalito”. Dijo.

Todos la apartaron del muchacho y le dijeron que se calmara. Igor levantó la cabeza y dijo “no, no, te juro que no he matado a nadie. Puedo controlarlo. Puedo controlarlo”. “Eso dicen todos”. Dijo ella, pero guardó la pistola, cerca y cargada, por supuesto.

El joven continuó su relato y aseguró haber visto cómo el dueño de la casa había entrado por el balcón del piso de arriba. Al minuto salió con un bulto sobre los hombros que se movía y gemía. Creyó que aquello no era normal. Bueno, en realidad el que ahora moviera el rabo y las orejas tampoco era normal. Se había convertido en un lobo, pero su mente seguía siendo la suya. Siempre había creído que el Hombre Lobo perdía la conciencia de sí mismo cuando estaba transformado, pero no era así.

Decidió seguir a Tana a través de las negras colinas. Siguió por un sendero que había al otro lado de la casa y subió y subió hasta llegar a una especie de ermita. El brujo y el bulto que protestaba entraron y la puerta se cerró. Entonces fue cuando se dio cuenta de los dos coches que habían aparcados a un lado de la ladera. Eran los coches de sus amigos, pero no olió ni vio ni oyó a ninguno de ellos.

Rodeó la ermita y vio un pequeño ventanuco. Subió las patas delanteras y asomó el hocico. Allí estaba el mago. Había destapado a su víctima y la había sentado sobre un altar. La vio perfectamente. Era Ane atada y amordazada que observaba a su captor con espanto. “Mira niña, te voy a explicar lo que voy a hacer”. Dijo mientras preparaba unos extraños utensilios. “Voy a sacarte el corazón y a ofrecérselo al señor oscuro para que me permita obtener lo que deseo. Sólo te dolerá muchísimo”. Y soltó unas terribles carcajadas que el eco repitió escalofriantemente por toda la iglesia.

Los cuatro oyentes se quedaron perplejos ante aquella historia. “Luego, sin mas, me volví humano. He tenido que venir corriendo desde la ermita”. Suspiró. “No teneis ni idea de lo que cambia tener dos piernas a cuatro patas!”.

La siguiente acción era evidente. Había que rescatar a Ane, al menos si para cuando llegaran aún estuviera viva. “Nosotros nos encargaremos”. Sentenció Pedro. “De eso nada”. Replicó Imanol. “Es nuestra amiga y vamos a rescatarla”.

Así que salieron de la casa, convenientemente pertrechados nuestros cinco valientes. Decidieron coger un coche para llegar cuanto antes y no llegar agotados a la pelea. Ninguno se había enfrentado antes con un mago. No sabían qué podía llegar a pasar…

Cuando ya no pudieron continuar con el coche, se bajaron sobre el barro y revisaron de nuevo sus armas. La silueta de la ermita se veía perfectamente, a pesar de la lejanía. Naiara miró hacia arriba. La niebla se estaba disipando y una perfecta luna llena estaba haciendo su brillante aparición.

Igor comenzó a rascarse un poco y luego mas. “Au, au, auuuuu. Ya empieza otra vez”. Sonia desenfundó su pistola de balas de plata y le apuntó. La metamorfosis fue brutal y violenta. Los cuatro observaron mitad espantados mitad alucinados. Cuando Igor terminó de desaparecer, tuvieron ante ellos un gran lobo gris. Este los miró y olisqueó. La mujer de la pistola le encañonó de nuevo. Sin embargo, el lobo se sentó y aulló. Ninguno sabía cómo reaccionar. Al cabo de unos segundos como no parecía que ninguno se animara a nada, el lobo tomo la iniciativa y se dirigió hacia la ermita. Al instante, Sonia se desbloqueó, guardó el arma y lo siguió, seguida muy de cerca por los demás.

Ya casi estaban frente a la puerta y ya podían oir de forma muy apagada los cánticos del brujo. Aún estaban a tiempo.

De pronto, de la puerta de la ermita salió una loba negra que les gruñó con saña. El lobo gris retrocedió. Se miraron. Entonces, sin mediar gruñido ni aullido, le lobo gris se lanzó contra la loba y comenzaron una lucha encarnizada. Completamente despistados por aquella aparición, los otros cuatro no se percataron de lo que se les venía encima. Imanol lanzó un alarido cuando sintió cómo le agarraban por el cuello.

Naiará se quedó perpleja. Lo que vio al darse la vuelta le llevó hasta la locura. Edu, Susana, Kepa, Ainoa, Javi, Eva, incluso Bárbara. Todos estaban allí. Todos completamente pálidos. Anoiha tenía agarrado a Imanol del cuello y tiraba de él para hacerlo caer. Los demás se acercaban diciendo: “sesos, sesos, sesos frescos”. Pedro y Sonia comenzaron a disparar sus ballestas y sus pistolas. Tras el susto inicial, Naiara intentó rescatar a Imanol de aquellas terribles garras. Pero fue inútil. Susana lo arrastró lejos de ella. Edu y Javi se abalanzaban hacia ella. Gritó presa del terror. Miró a su alrededor buscando ayuda, pero sólo pudo llegar a vislumbrar los cuerpos ya sin vida de los cazavampiros. Habían conseguido matar a los demás, pero aún había tres zombies que seguían pidiendo sesos. Gritando como una loca, se lanzó sin pensar sobre la puerta de la ermita. La abrió, la franqueó y la cerró tras de sí. Al otro lado de la puerta pudo oir cómo rascaban y pedian “sesos, sesos”. Pero no parecía que fueran a ser capaces de abrirla puesto que la puerta se cerraba por dentro. Respiró aliviada.

Entonces se dio cuenta de dónde estaba y lentamente se dio la vuelta con auténtico terror. Pero lo que se encontró no era lo que esperaba. Tenía delante de ella a Ane, con el cuchillo lleno de sangre en la mano. El brujo yacía inerte sobre el altar sobre un charco de sangre. “Pretendía sacarme el corazón. Dijo Ane. Sacrificarme. Puedes creerlo?. En pleno siglo XXI. Qué cosas”. Sonrió.

 

A la mañana siguiente, muy entrada la mañana, un coche se acercó por el camino. Paró frente a la puerta de la verja y una chica se bajó para abrirla. Era Conchita. Las dos rezagadas habían llegado por fin. Belén aparcó el coche en el camino, puesto que ya había tres coches y el suyo ya no cabía en el patio de la casa.

Cogieron sus mochilas y miraron a su alrededor. Qué bonito era aquello. Pero era extraño que no se oyera a nadie. Belén llamó a la puerta, pero no obtuvo respuesta. Probó el pomo y la puerta se abrió. Entraron diciendo: “Holaaaa?. Ya hemos llegadooooo!. Pero no obtuvieron respuesta. Pasearon por la estancia. La chimenea estaba apagada. La cocina estaba vacía. Decidieron subir las escaleras.

Con asombro, las dos descubrieron un montón de cuerpos roncantes en las literas. “Increíble. Aún están durmiendo?. Pregunto en voz alta Conchita.

Alguien se movió y levantó la cabeza. Era Kepa. “Hola”. Dijo con un hilillo de voz. “Qué haceis aún en la cama?”. No sé, esos sueños… Creo que nos sentó algo mal anoche.

 

FIN

Los 10 Mandamientos del ateo. 3º Mandamiento

29 de Mayo, 2007, 19:47

Por @ 29 de Mayo, 2007, 19:47 en + DIVAGACIONES

Te tomarás a cachondeo toda referencia religiosa.

Evidentemente los ateos tenemos más sentido del humor y nos da igual que sea Alá, Jeovah o Dios mismo el que sea vilipendiado. Es lo bueno de ser ateo. No arderás en las llamas del infierno porque no existe.

Los 10 mandamientos del ateo. 2º Mandamiento

29 de Mayo, 2007, 18:50

Por @ 29 de Mayo, 2007, 18:50 en + DIVAGACIONES

Intentarás escaquearte de todas las misas.

De habitual ya nos escaqueamos de todas las misas del domingo, pero hacerlo cuando la misa se debe a una celebración religiosa donde hay parientes implicados ya es mas complicado. Imagina la comunión de un sobrino o la boda de una hermana. Realmente difícil. Si no consigues quedarte rezadago a la entrada de la iglesia y como quien no quiere la cosa, largarte al bar de enfrente en cuanto no haya moros en la costa, tendrás que resignarte y aguantar el sermón. No te preocupes demasiado en que se vaya a notar que eres ateo. Tú te levantas cuando se levanten los demás y te sientas cuando se sienten los demás. En cuanto a seguir las réplicas al cura, tú tranquilo. Hay muchos a tu alrededor en la misma situación que tú, que hace siglos que no entrais en una iglesia ni para ver el retablo del siglo XVI. Tú mueve los labios y ya está. Eso sí. Para compensarte por esto, date un homenaje en el bar de enfrente en cuanto tengas ocasión.

Los 10 Mandamientos del ateo. 1º mandamiento.

29 de Mayo, 2007, 18:44

Por @ 29 de Mayo, 2007, 18:44 en + DIVAGACIONES

No confesarás ante católicos tu condición de ateo.

Decir que eres ateo ante un católico apostólico romano produce en este una necesidad irrefrenable de llevarte al redil como si fueras una oveja descarriada que hay que llevar al buen camino. Por qué será?. Yo nunca he tenido la necesidad de mostrar su error a un creyente.. Por qué no nos dejarán ser ateos en paz?.

DUELO

27 de Mayo, 2007, 11:18

Por @ 27 de Mayo, 2007, 11:18 en + POEMAS PROPIOS

Donde hay pinos y cipreses,

velan rosas y crisantemos.

Todo un bosque de crucifijos

y de seres que no se mueven

se extiende frío hasta el panal.

En el panal hay muchas celdas,

y en cada celda hay una vida;

tal vez fue breve o tal vez larga,

puede que intensa o fue aburrida.

Muchas son vidas desconocidas,

mas todas ellas fueron vividas.

Todas las vidas comparten algo.

Cuando ya llegan a su final,

siempre hay alguien que va a llorar.

Cuando se para un corazón,

otro en pedazos quedará…

CUENTA ATRAS

27 de Mayo, 2007, 11:18

Por @ 27 de Mayo, 2007, 11:18 en + POEMAS PROPIOS

Tic-tac, tic-tac.

¿Puedes oirlo?

El tiempo se va.

Tic-tac, tic-tac.

Escucha cómo se acerca

mas y mas el final.

Puedes ver la pobreza,

puedes oler la peste,

pero no puedes escapar.

Tic-tac, tic-tac.

Escúchala llegar.

Pronto la muerte se cernirá

sobre toda la humanidad.

Tic-tac, tic-tac.

Y la venganza de los justos caerá.

Puedes tocar la carne muerte,

puedes probar el agua sucia,

pero no te puedes salvar.

Tic-tac, tic-tac.

Y la bestia negra nacerá

para alimentarse de todo mal.

Puedes predecir tu muerte,

puedes sentir los golpes,

pero no puedes evitar

seguir escuchando

tic-tac, tic-tac.

TIC TAC

27 de Mayo, 2007, 11:17

Por @ 27 de Mayo, 2007, 11:17 en + POEMAS PROPIOS

Es en la soledad de la nada

cuando la mente se despeja.

Escuchas tus pensamientos retumbar

con fuerza dentro de tu cabeza.

Los pecados se hacen inconfesables,

la pena te desborda,

el dolor se acentúa;

el frío parece más frío,

y los murmullos ensordecedores.

¿Por qué disfruto entonces

de estas horas de la noche?.

Tal vez porque ahora siento que vivo.

Cuanto más cerca estás de la muerte,

más vivo te sientes.   

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